Una empresa construye 38 viviendas junto a La Mola
Los vecinos critican el impacto paisajístico de los inmuebles de cuatro plantas que componen el complejo, lindante con un área protegida, que promueve Cala Llonga Properties Development
Resignados ante la pasividad municipal. Así están los vecinos de Cala Llonga tras plantear en el Ayuntamiento sus reparos a la ejecución de un complejo residencial que avanza inexorablemente en las proximidades de la Fortaleza de La Mola. “No estamos en contra de que se construya en Cala Llonga pero sí del impacto visual de esta promoción nada acorde con la época actual. Ni la rasante del terreno ni el entorno la acogen con buena cordura”, manifiesta Vicente Fullana, miembro de la junta de gobierno de la Entidad Urbanística de Conservación de la urbanización de la orilla norte del puerto de Maó.
Las alarmas entre los vecinos se han disparado a medida que el complejo promovido por Cala Llonga Properties Development, cobra forma. “Cuando adquirimos nuestras viviendas, sabíamos lo de la aldea turística, un conjunto de viviendas con semisótano y planta baja, según un estudio de detalle de 1988. En 2003 se modificó, pero no se puso en conocimiento de la Entidad, no nos enteramos y no alegamos. Después supimos que iban cuatro alturas y hemos sido conscientes cuando han empezado a construir la segunda y la tercera planta”, explica Fullana.
Por ello, representantes de la Entidad de Conservación se reunieron este miércoles con los responsables de Urbanismo del Ayuntamiento, si bien su valoración del encuentro es pesimista. “Aunque todos están de acuerdo con el elevadísimo impacto paisajístico, nos dijeron que si la construcción se ajusta a la licencia y sí se cumple la altura máxima no hay nada que objetar. Admiten que hay un impacto muy potente pero no lo tienen en cuenta”, relata el representante de la Entidad.
Los vecinos reconocen que esta actitud municipal les “indigna un poco”, pues conducirá a que exista en las lindes de un espacio protegido una protección de la que destacan “la magnitud del bloque, sin que se empotre en el terreno, que da lugar a un muro de hormigón de 150 metros de largo, 10 de alto y 15 de ancho”. Asimismo, echan en falta el correspondiente estudio de impacto ambiental.
“Preguntamos por en el Ayuntamiento pero no supieron decirnos. Me extraña que para el dique de Ciutadella, que sólo sobresaldrá tres metros del agua, se haya hecho mil estudios y que en este proyecto, siendo Menorca Reserva de la Biosfera y estando la parcela lindando con una zona protegida, no haya estudio de impacto ambiental ”, afirma Fullana. Esta carencia provoca inquietud en los vecinos, quienes, además de la repercusión paisajística, se plantean cómo afectará en el nivel de servicios –“bastante precarios”, puntualiza Fullana– la construcción de una treintena de viviendas con sus correspondientes piscinas.
“Hay herramientas para subsanar porque todavía están en fase de estructura”, argumentan desde la Entidad de Conservación, que cree que el Ayuntamiento no sabe cómo decirle al promotor que se equivocaron autorizando un proyecto. “Creemos que ha primado una operación financiera en vez de unas viviendas respetuosas con el entorno”, remarca Fullana, quien avala su afirmación con el precio de salida cada uno de los inmuebles, que oscila entre 860.000 y 865.000 euros. “Es una operación de más de 30 millones y eso en concepto de impuestos municipales es mucho. Es lo único que se nos ocurre para explicar que reconozcan la barbaridad pero no la hayan parado”.
Desde el Ayuntamiento, Vicenç Tur reconocía que el complejo “podía gustar más o menos”, pero esgrimía derechos urbanísticos vigentes –“que ya se redujeron bastante”– y el cumplimiento de todas las garantías en la tramitación administrativa en defensa de la actitud municipal. “Lo que sí haremos es una inspección cuidadosa para comprobar que se están adecuando al proyecto y en caso contrario se procederá a la restitución”, anunció el concejal de Urbanismo.
En este sentido, Tur confirmó que los técnicos municipales habían efectuado una revisión ocular y que se pretendía contactar con el jefe de obra para contar con un informe detallado en el plazo de 10 días. Asimismo, confió en que el impacto se reduciría porque se aplanaría el terreno una vez finalizada la ejecución del complejo.
Fuente:
Menorca.info